«Recibimos un SMS tres semanas después del entierro. Decía que quedaban pendientes 78 € de gastos de tramitación de la herencia, con un enlace. Mi hermana estuvo a punto de pagar: no tenía la cabeza para comprobar nada.»
Este testimonio, recogido en una asociación de ayuda a las víctimas, resume una realidad poco documentada: la muerte de una persona no pone fin a su existencia digital y, mucho menos, a su línea móvil. El número sigue vivo. Recibe mensajes publicitarios, avisos de suscripciones, códigos de verificación y, a veces, intentos de estafa perfectamente dirigidos, porque los estafadores saben que una familia en duelo comprueba menos, firma más rápido y no se atreve a hacer preguntas.
Esta guía describe lo que ocurre realmente, tanto del lado del operador como del lado de los mensajes, en los meses siguientes a un fallecimiento. Y, sobre todo, qué hay que hacer y en qué orden para que un teléfono no se convierta en una puerta de entrada a la herencia.

Qué le ocurre a una línea móvil cuando muere su titular
Nada, por defecto
Este es el punto que casi nadie prevé: un operador no está informado de un fallecimiento. No existe ninguna comunicación automática entre el registro civil y las compañías de telecomunicaciones. Mientras nadie haga el trámite, el contrato sigue vigente, el cargo se sigue domiciliando y la línea sigue operativa.
En concreto, en las semanas siguientes:
- la tarifa se cobra con normalidad en la cuenta del fallecido, o en la de un familiar si pagaba por él;
- el número sigue recibiendo SMS comerciales, notificaciones bancarias, recordatorios de citas médicas;
- si la tarjeta SIM está en un teléfono encendido, los códigos de doble autenticación siguen llegando: los del banco, los de sus cuentas en línea, los de su correo.
Este último punto es el más delicado. Un teléfono encendido, sin bloquear, guardado en un cajón o dejado en la habitación de una residencia, es una llave de acceso a cuentas financieras que forman parte del caudal hereditario.
La baja por fallecimiento: un derecho regulado
La normativa de comunicaciones electrónicas prevé la baja sin gastos ni preaviso en caso de fallecimiento del titular. Es un derecho, no un favor comercial, y todos los operadores disponen de un procedimiento específico (a menudo una dirección postal de «servicio de defunciones» o un formulario en línea).
Por lo general hay que aportar:
| Documento | Utilidad |
|---|---|
| Certificado de defunción (copia) | Prueba del hecho que motiva la baja |
| Documento de identidad del solicitante | Verificación de la condición de derechohabiente |
| Referencia de cliente o número de línea | Identificación del contrato |
| Acta de notoriedad o libro de familia | Prueba del vínculo, solicitada con frecuencia |
| Número de cuenta de la herencia | Devolución de posibles cobros indebidos |
La solicitud se presenta por carta certificada con acuse de recibo en la mayoría de los casos: es la única prueba que se puede oponer si el operador sigue cobrando. Un taco de cartas certificadas precumplimentado evita improvisar en la ventanilla de correos un día en el que no queda energía para eso: en la práctica son varias cartas casi idénticas que hay que enviar (operador móvil, conexión de internet, compañía de energía, seguros).
Calcula entre dos y seis semanas de tramitación de media. Durante ese periodo la línea sigue activa. Es precisamente la ventana que aprovechan los estafadores.
Por qué el duelo atrae las estafas por SMS
Una información que circula rápido
Un fallecimiento no es un secreto. Aparece en las esquelas en línea, en las publicaciones de asociaciones, en las redes sociales y a veces en la prensa local. Son fuentes públicas e indexadas. Ofrecen un nombre, un municipio, una fecha y, en ocasiones, la lista de familiares citados en la esquela.
A partir de ahí, un estafador dispone de un contexto: sabe que una familia identificable atraviesa un periodo de trámites administrativos intensos. Es exactamente el terreno del smishing —el phishing por SMS—, que funciona enganchándose a una expectativa real. No se hace clic en un SMS de un paquete por ingenuidad, sino porque se está esperando un paquete. No se hace clic en un SMS de «gastos de sucesión» por torpeza, sino porque realmente se están esperando cartas del notario.
Los escenarios más frecuentes
Las asociaciones de ayuda a las víctimas y las denuncias agregadas en la plataforma Cybermalveillance.gouv.fr detectan varios esquemas recurrentes en torno a las herencias:
- Los falsos gastos de notaría o de tramitación de la herencia. Un SMS anuncia un saldo pendiente, con un enlace a una página de pago que imita el sitio de una notaría. Recordatorio útil: un notario nunca reclama un pago por SMS con enlace, y sus honorarios se descuentan de los fondos de la herencia.
- La falsa regularización del operador. «Su contrato ha sido cancelado; queda un importe pendiente de 43,90 € para cerrar el expediente.» La cantidad es baja, verosímil, y juega con el hecho de que la familia acaba precisamente de solicitar la baja.
- El falso seguro de decesos. El mensaje menciona un capital por fallecimiento que hay que desbloquear y pide un número de cuenta y un documento de identidad. Es una recogida de datos destinada a abrir créditos a nombre del fallecido o de sus herederos.
- La estafa del falso asesor bancario, en versión herencia. Un SMS de alerta sobre la cuenta del fallecido, seguido de una llamada: «Debemos asegurar los fondos antes del bloqueo de la cuenta.»
- El contacto fraudulento desde el propio número del fallecido. Si el teléfono se pierde o es robado con la SIM activa, pueden salir mensajes desde el número real hacia los contactos de la agenda. El efecto psicológico en los allegados es devastador.
Ninguna administración, ningún banco y ningún notario resuelve una herencia por SMS con un enlace. Un mensaje que pide pagar, introducir un número de cuenta o «confirmar su identidad» a través de un enlace es fraudulento, sin excepción.

Los diez primeros días: el orden de las operaciones
Con las prisas, muchas familias empiezan por dar de baja la línea. Es un error de secuencia: una vez cortada la línea, algunos accesos resultan imposibles de recuperar, y los mensajes guardados en la tarjeta SIM o en el teléfono pueden perderse definitivamente.
1. Asegurar físicamente el teléfono
Lo primero: recuperar el dispositivo y ponerlo fuera del alcance de cualquiera. Un teléfono que anda por una casa abierta a las visitas, en un centro sanitario o dentro de un vehículo es un riesgo inmediato de usurpación de identidad.
Si el aparato está bloqueado y nadie conoce el código, no multipliques los intentos: algunos modelos borran los datos después de varios errores. Es mejor guardarlo tal cual, si es posible en una funda antiestática o en una pequeña caja para guardar documentos junto con el resto de los papeles pendientes, y ver más adelante con el notario qué es jurídicamente posible.
2. Desactivar las notificaciones visibles en la pantalla de bloqueo
Si tienes acceso al teléfono, desactiva la visualización del contenido de los mensajes en la pantalla de bloqueo. Así se evita que un código de verificación bancaria pueda leerse sin desbloquear el dispositivo. Es un ajuste de treinta segundos, en la configuración de notificaciones.
3. Guardar los mensajes que la familia quiere conservar
Este es el punto que nadie prevé y que todo el mundo lamenta. Las conversaciones por SMS de un ser querido que ha fallecido suelen tener un valor afectivo enorme: los últimos intercambios, los mensajes de cumpleaños, las fotos enviadas por MMS.
Una vez dada de baja la línea y restablecido o vendido el teléfono, todo desaparece. Algunas precauciones sencillas:
- No restablezcas nunca el dispositivo antes de haber extraído lo que quieras conservar.
- Exporta las conversaciones importantes. Casi todas las aplicaciones de mensajería ofrecen una exportación del chat, y una copia de seguridad completa del teléfono en un ordenador sigue siendo el método más seguro. Un disco duro externo de 2 TB ofrece espacio de sobra para todo el contenido de un teléfono, fotos incluidas.
- Si no, fotografía las pantallas de conversación. Es rudimentario, pero es mejor que nada, y a menudo basta para lo que tiene valor sentimental.
- Piensa también en imprimir. Varias familias encuadernan los últimos mensajes en un álbum de fotos con fundas, lo que da un objeto transmisible que ya no depende de una cuenta ni de un formato de archivo.
4. Documentar los SMS sospechosos antes de borrarlos
Si ya han llegado mensajes fraudulentos, no los elimines de inmediato. Reenvíalos al 33700, el servicio nacional francés de denuncia de spam y fraudes por SMS: reenvías el mensaje al 33700 y, a continuación, en respuesta, el número del remitente. Es gratuito y alimenta el trabajo de bloqueo de los operadores.
Guarda también una captura de pantalla: si se produce un perjuicio económico, servirá para presentar la denuncia.
5. Avisar al círculo cercano
Un mensaje claro a la familia y al círculo de amigos, indicando que el número ya no debe utilizarse y que cualquier mensaje procedente de ese número es sospechoso, evita muchos disgustos. Es especialmente importante si el teléfono no se ha encontrado.
Dar de baja la línea correctamente: el manual de instrucciones
Lo que hay que pedir explícitamente
En tu carta de baja, formula tres peticiones distintas; muchas familias solo formulan una y reciben reclamaciones meses después:
- La baja del contrato sin gastos ni preaviso, por fallecimiento del titular, con la fecha de efecto deseada.
- La suspensión inmediata de cualquier cobro y la devolución de las cantidades cobradas después de la fecha del fallecimiento, en la cuenta de la herencia.
- La supresión de los datos personales asociados a la línea, más allá de los plazos legales de conservación (los datos de facturación deben conservarse un año por motivos fiscales y probatorios).
Este tercer punto se apoya en el RGPD y en la legislación nacional de protección de datos. La CNIL recuerda que los derechos sobre los datos no se transmiten automáticamente a los herederos, pero que estos pueden actuar para cerrar las cuentas y oponerse al tratamiento de los datos de una persona fallecida. Además, cualquier persona puede dejar registradas, en vida, instrucciones sobre el destino de sus datos tras su muerte.
No olvidar los servicios vinculados al número
El número de móvil sirve de clave de identificación para multitud de servicios. Si se corta sin hacer un repaso completo, quedan atrás cuentas activas asociadas a un número que será reasignado a otro abonado tras un periodo de cuarentena (varios meses según el operador, bajo la supervisión de la ARCEP).
Haz la lista:
- cuentas bancarias y aplicaciones de pago;
- cuentas de correo y redes sociales;
- suscripciones con cargo automático (streaming, gimnasio, prensa);
- cuentas de comercio electrónico con tarjeta guardada;
- portales administrativos en línea.
Un cuaderno de contraseñas en papel, guardado con la documentación de la herencia, sigue siendo la forma más sencilla de centralizar esos accesos durante los meses que duran los trámites, siempre que se guarde bajo llave, evidentemente.

¿Y si no se puede recuperar el teléfono?
Caso frecuente: el dispositivo se ha perdido en el hospital, ha sido robado o sigue en paradero desconocido. La prioridad cambia por completo.
Pide al operador la suspensión inmediata de la línea incluso antes de iniciar la baja definitiva. La suspensión es rápida, a menudo se consigue por teléfono con los datos de identificación del contrato, y neutraliza la tarjeta SIM. Es lo que impide que un tercero utilice el número para recibir códigos o enviar mensajes a los contactos.
Acto seguido, denuncia la pérdida o el robo ante la policía o la guardia civil. Y avisa al banco del fallecido: el fallecimiento conlleva normalmente el bloqueo de las cuentas, pero ese bloqueo solo es efectivo una vez que la entidad ha sido informada.
Prevenir en vida: el gesto que nadie hace
Existe una manera sencilla de ahorrar todo esto a los tuyos: escribir, una sola vez, dónde está cada cosa.
No necesariamente las contraseñas en sí, pero sí:
- cuál es el código de desbloqueo del teléfono, o dónde está apuntado;
- qué operador y qué referencia de cliente;
- qué suscripciones se cobran en qué cuenta;
- qué se desea conservar o borrar.
Este documento cabe en una página. Guardado con los papeles importantes, o entregado al notario, transforma una semana de tanteos en tres llamadas de teléfono. Varias guías prácticas sobre herencias detallan la lista completa de trámites que conviene anticipar, y esta página digital tiene todo el sentido en ellas; de hecho, se ha convertido en uno de sus capítulos más útiles.
Los reflejos que hay que recordar
| Situación | Reflejo inmediato |
|---|---|
| SMS que reclama gastos de sucesión | No hacer clic nunca. Comprobarlo con el notario en un número conocido. |
| SMS del «operador» reclamando un importe pendiente | Entrar en el área de cliente desde la aplicación, nunca desde el enlace. |
| Petición de número de cuenta o documento de identidad por SMS | Estafa en el 100 % de los casos. Denunciar al 33700. |
| Teléfono en paradero desconocido | Suspensión urgente de la línea y después denuncia. |
| Baja de la línea | Carta certificada con acuse de recibo, certificado de defunción y solicitud de supresión de los datos. |
El duelo es un momento en el que la vigilancia baja, los trámites se acumulan y se firman papeles sin leerlos siempre. Los estafadores lo saben y construyen sus mensajes sobre esa fragilidad. La mejor protección no es una aplicación ni un filtro: es saber, de antemano, que ninguna institución seria cierra una herencia con un SMS y un enlace.
En caso de duda, bastan dos reflejos: no responder nunca al mensaje y llamar al organismo en cuestión a un número que hayas buscado tú mismo. Si el perjuicio ya se ha producido, Cybermalveillance.gouv.fr y el 17 Cyber orientan sobre los trámites y los profesionales competentes. Y el 33700 sigue siendo el gesto colectivo más sencillo: cada denuncia hace que la siguiente campaña sea un poco menos eficaz.



